Ekstasis: Revista de Hermenêutica e Fenomenologia

A Ekstasis: Revista de Hermenêutica e Fenomenologia é um periódico seriado de caráter científico e acadêmico. Tem como objetivo publicar materiais inéditos em formato de artigos e resenhas, além de traduções a partir do referencial teórico hermenêutico-fenomenológico.

e-ISSN: 2316-4786 | Ano de criação: 2012 | Área do conhecimento: Filosofia | Qualis: B2 (Filosofia)

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ISSN - 2316-4786

Notícias

 

Prorrogação de prazo para submissão

 

Prezados (as),

anunciamos a prorrogação de prazo para submissão de artigos e resenhas para o dossiê Fenomenologia e Hermenêutica na América Latina.

Submissões prorrogadas até 30 de junho de 2021.

Serão aceitos artigos e resenhas apenas em português ou em espanhol.

 
Publicado: 2021-06-16 Mais...
 

[Español] Llamada de trabajos

 

Vol. 10, N. 2 (2021)

Dossier “Fenomenología y hermenéutica en América Latina”

 

Envíos hasta el 15/06/2021

Se aceptan artículos y reseñas solamente en portugués o en español.

 

Ekstasis: Revista de Hermenéutica y Fenomenología publica la convocatoria de trabajos para seleccionar artículos inéditos y reseñas para el próximo número.

 

Uno de los múltiples desarrollos del marco hermenéutico y fenomenológico en la época contemporánea es la idea de que el lugar constituye, tanto como el tiempo, el punto de partida de una investigación filosófica. Tomar la espacialidad como referencia en el proceso de describir los fenómenos es darse cuenta de que la experiencia concreta de existir no es universal, ni esencialista.

Las demandas existenciales determinan la forma en que la tradición filosófica es recibida, apropiada y llevada adelante. En este sentido, todo mensaje transmitido sufre modificaciones porque el proceso de reapropiación de temas y problemas está marcado por la heterogeneidad que constituye la multiplicidad de experiencias. Pensar en una hermenéutica topológica como una forma de validar el lugar original de la experiencia como determinante de los procesos fenomenológicos de las cosas en general es reconocer que la verdad de una tradición es sustancialmente histórica. Esto se debe a que la historia de un grupo está constituida por la situación concreta en la que ese mismo grupo se encuentra.

Es en el encontrarse de la disposición histórica donde se produce la reapropiación y transmisión de una tradición, ya que sólo el carácter dinámico, vivo y activo de la historia puede hacer frente a la realización de una investigación filosófica, sin apoyarse en dogmatismos, en certezas absolutas y, en consecuencia, en el estancamiento hermenéutico que haría inviable el propio filosofar.

En sus Lecciones sobre la filosofía de la historia universal (Tecnos, 2005, p. 93), Hegel nos dice que “la filosofía de la historia no es otra cosa que la consideración pensante de la historia; y nosotros no podemos dejar de pensar, en ningún momento”. Posteriormente (2005, p. 101), el filósofo nos dice que “el punto de vista de la historia universal filosófica no es, por tanto, un punto de vista obtenido por abstracción de otros muchos puntos de vista generales y prescindiendo de los demás. Su principio espiritual es la totalidad de los puntos de vista. Considera el principio concreto y espiritual de los pueblos y su historia, y no se ocupa de las situaciones particulares, sino de un pensamiento universal, que se prolonga por el conjunto”.

Lo que tenemos en mente al evocar a Hegel es precisamente cuestionar la pretensión de universalidad del hacer filosófico situado en el ámbito de las epistemologías europeas. El hacer filosófico, la práctica de la filosofía - filosofar - esto, sí, es universal, porque el pensamiento mantiene un potencial revolucionario dondequiera que esté. Si la actitud filosófica, por tanto, es mucho más que la mera reproducción del contenido histórico sobre los pensadores y sus respectivos sistemas o caminos filosóficos, la filosofía debe ocuparse de lo que se transmite, reapropia y lleva adelante década tras década, siglo tras siglo, a través de las mismas preguntas que dieron lugar al despertar de la filosofía en su período presocrático. Esta es la universalidad que caracteriza el concepto de filosofía aquí en juego: el movimiento de reapropiación y la fuerza del pensamiento capaz de vincular a diferentes pueblos, naciones, regiones, etc. Por otro lado, una filosofía marcada por la presencia de la historicidad requiere considerar como verdadera la experiencia de filosofar basada en principios concretos, capaz de transmutar la experiencia de la vida fáctica de nuevas formas, nunca exploradas por quienes previamente delimitaron el terreno para que el sendero era lo suficientemente seguro.

Basta caminar, sin embargo, para darse cuenta de que todos los senderos tienen un final, ya que cruzar un camino abierto requiere ir del punto “a” al punto “b”, sin mayores novedades. ¿Cómo, entonces, mantener viva la fuerza dinámica de un pensamiento si no es abriendo nuevas direcciones, nuevos caminos, nuevas encrucijadas? Una filosofía restringida a la demarcación de un lugar, ¿no estaría invariablemente condenada a perder su fuerza histórica y su potencial vinculante que atraviesa tiempos y lugares, motivando enfrentamientos y nuevos descubrimientos?

Es en este sentido que el dossier “Fenomenología y hermenéutica en América Latina” busca enfatizar la importancia del lugar en el proceso de reapropiación y renovación de la práctica filosófica. Pensar en la importancia del marco hermenéutico y fenomenológico en América Latina es reafirmar que las epistemologías del sur global son nuevos caminos abiertos por una tradición de pensamiento, no meras repeticiones circulares de caminos ya recorridos. Lo que se hace en América Latina - o en cualquier otro registro filosófico no eurocéntrico - es también filosofía, con toda la universalidad que tiene este término. En este sentido, no se trata de constatar cómo se reciben las epistemologías europeas en el Nuevo Mundo, sino de demarcar la posibilidad - concreta y presente - de estructurar la práctica filosófica a partir de nuestras propias demandas, tomando como referencia la experiencia concreta de nuestro existe. Dicho esto, concluimos que el punto de partida en juego aquí es la constatación de que existe la fenomenología y la hermenéutica en América Latina y que estas no se limitan a la recepción o reproducción de otros conocimientos, sino que consisten en la manifestación misma del pensamiento a lo largo de toda su envergadura.

 
Publicado: 2020-12-26
 

[Português] Chamada de trabalhos

 

Vol. 10, N. 2 (2021)

Dossiê “Fenomenologia e Hermenêutica na América Latina”

Submissões até 15 de junho de 2021

Serão aceitos artigos e resenhas apenas em português ou em espanhol.

Ekstasis: Revista de hermenêutica e fenomenologia divulga a chamada de trabalhos para selecionar artigos inéditos e resenhas para o próximo número.

 

Um dos múltiplos desdobramentos do referencial hermenêutico e fenomenológico na contemporaneidade é a ideia de que o lugar constitui, tanto quanto o tempo, o ponto de partida para uma investigação filosófica. Tomar a espacialidade como referência no processo de descrição dos fenômenos é perceber que a experiência concreta do existir não é universal, tampouco essencialista.

Demandas existenciais determinam a forma pela qual a tradição filosófica é recebida, apropriada e levada adiante. Nesse sentido, toda mensagem transmitida sofre modificações porque o processo de reapropriação de temas e problemas é marcado pela heterogeneidade que constitui a multiplicidade das vivências. Pensar em uma hermenêutica topológica como forma de validar o lugar originário da vivência como determinante dos processos de fenomenologização das coisas em geral é reconhecer que a verdade de uma tradição é substancialmente histórica. Isso se deve ao fato de a história de um grupo ser constituída pela situação concreta na qual esse mesmo grupo se encontra.

É no encontrar-se da disposição histórica que se dá a reapropriação e a transmissão de uma tradição, uma vez que somente o caráter dinâmico, vivo e atuante da história pode dar conta de levar adiante a investigação filosófica, sem recair em dogmatismos, em certezas absolutas e, consequentemente, na estagnação hermenêutica que inviabilizaria o próprio filosofar.

Em suas Lições sobre a filosofia da história universal (Tecnos, 2005, p. 93), Hegel nos diz que “a filosofia da história não é outra coisa senão a consideração pensante da história, e nós não podemos deixar de pensar, em nenhum momento”. Mais adiante (2005, p. 101), o filósofo nos diz que “o ponto de vista da história universal filosófica não é, portanto, um ponto de vista obtido por abstração de outros muitos pontos de vista gerais e prescindindo dos demais. Seu princípio espiritual é a totalidade dos pontos de vista. Ela considera o princípio concreto e espiritual dos povos e sua história, e não se ocupa das situações particulares, mas de um pensamento universal, que se prolonga pelo conjunto”.

O que temos em vista ao evocar Hegel é justamente questionar a pretensão de universalidade do fazer filosófico situado no âmbito das epistemologias europeias. O fazer filosófico, a prática da filosofia – o filosofar –, este, sim, é universal, porque o pensamento resguarda um potencial revolucionário onde quer que ele esteja. Se a atitude filosófica, portanto, está muito além da mera reprodução de conteúdos históricos acerca de pensadores e de seus respectivos sistemas ou caminhos filosóficos, a filosofia deve ocupar-se daquilo que é transmitido, reapropriado e levado adiante década após década, século após século, por meio das mesmas questões que suscitaram o despertar da filosofia ainda em seu período pré-socrático. Esta é a universalidade que caracteriza a concepção de filosofia aqui em jogo: o movimento de reapropriação e a força do pensamento capaz de vincular diferentes povos, nações, regiões etc. Por outro lado, uma filosofia marcada pela presença da historicidade requer considerar como verdadeira a experiência do filosofar a partir de princípios concretos, capazes de transmutar a experiência da vida fática em caminhos novos, nunca antes explorados por aqueles que delimitaram previamente o terreno para que a trilha fosse suficientemente segura.

Basta caminhar, no entanto, para perceber que todas as trilhas possuem um fim, uma vez que percorrer um caminho aberto requer sair de um ponto “a” para um ponto “b”, sem grandes novidades. Como, então, manter viva a força dinâmica de um pensamento senão por meio da abertura de novos rumos, de novos caminhos, de novas encruzilhadas? Uma filosofia restrita à demarcação de um lugar não estaria invariavelmente fadada à perda de sua força histórica e de seu potencial vinculante que atravessa tempos e lugares motivando confrontações e novas descobertas?

É nesse sentido que o dossiê “Fenomenologia e Hermenêutica na América Latina” busca enfatizar a importância do lugar no processo de reapropriação e de renovação do fazer filosófico. Pensar a importância do referencial hermenêutico e fenomenológico na América Latina é reafirmar o fato de que as epistemologias do sul-global são caminhos novos abertos por uma tradição de pensamento, não meras repetições circulares de caminhos já percorridos. O que se faz na América Latina – ou em qualquer outro registro não eurocentrado da filosofia – é também filosofia, com toda a universalidade que esse termo resguarda. Nesse sentido, não se trata de averiguar como se dá a recepção das epistemologias europeias no Novo Mundo, mas de demarcar a possibilidade – concreta e presente – de estruturar a prática filosófica a partir de nossas próprias demandas, tomando como referência a experiência concreta de nosso existir. Dito isso, concluímos que o ponto de partida aqui em jogo é a constatação de que há fenomenologia e hermenêutica na América Latina e de que essas não se restringem à recepção ou à reprodução de outros saberes, mas consistem na própria manifestação do pensamento em toda a sua envergadura. 

 

 



 
Publicado: 2020-12-23
 
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