TRADUÇÃO

 

A propósito de La Dialéctica Concreta de Herbert Marcuse

 

 

Blanca Muñoz

Universidad Carlos III de Madrid, Madri, Espanha

Endereço para correspondência

 

 

Presentacin

La Ontologa, segn Marcuse, concebida como un conjunto de hipstasis dogmticas, desprovistas de cualquier referencia a los conceptos funcionales que rigen las relaciones sociales, es la culpable de la decadencia de un cierto tipo de pensar filosfico. Mas el grave problema es la identificacin entre tal pensar y la constitucin de la Filosofa. Identificacin que est en la base, ms o menos "cientfica", hecha desde el Neopositivismo lgico y la Filosofa Analtica a todos aquellos que, desde distintas actitudes tericas, han intentado llevar a cabo una investigacin pormenorizada sobre las mutuas interrelaciones entre mente y realidad, entre concepto y accin.

Marcuse precisa, en este sentido, la necesidad actual de la Ontologa, pero de una forma de Ontologa que sea al mismo tiempo una ruptura con la concepcin tradicional abstracta y especulativa y en las formas neopositivistas. Para el autor de "ber konkrete Philosophie" hay que volver a la realidad natural, hacia lo que aparece como "dado", como fundamentacin subyacente de la vida del sujeto. La Ontologa no puede seguir engandose al respecto de aquello que puede ser considerado como lo real objetivo. Marcuse criticar a Heidegger precisamente por su inconsecuencia ante el primado del "no-yo" frente al "yo", ante la prevalencia de lo abstracto sobre lo concreto. Piensa Marcuse que el sujeto debe restaurarse en el centro del movimiento dialctico, pero no el sujeto abstracto, el sujeto heideggeriano El sujeto que conforma el Universo segn el orden de su pensar y no delimita las posibilidades de tal pensar, ni siquiera incluso si este movimiento universal posee una serie de leyes distintas al movimiento lgico de la racionalidad humana. Esta pretensin egocntrica est en el origen de la Filosofa que no toma parte por una dialctica negativa1 . Por el motor de la negatividad como eje a partir del cual comprender el sentido de la realidad, y mientras se siga manteniendo la ilusin del sujeto abstracto, la irracionalidad condicionar, como una espada pendiendo sobre las cabezas de la especie, el rumbo de la Historia.

La reflexin ontolgica de Marcuse se sita entonces en el origen de su creacin terica. Unos aos antes de incorporarse al naciente "Instituto de Investigacin Social", cuyo ao de incorporacin de Marcuse fue en el fatdico 1933, la creacin del autor berlins estar marcada por la influencias de Husserl y Heidegger2. El primer Marcuse se acerca a la Ontologa con la finalidad de llegar a una teora de la Historicidad ampliando los planteamientos de Hegel. La consecuencia de este anlisis llevar al pensador alemn hacia el Marxismo y, sobre todo, a la reflexin ontolgica sobre la realidad histrica. Fruto de estos aos sern fundamentalmente los siguientes estudios: "Beitrge zu einer Phnomenologie des historischen Materialismus" ("Contribuciones a una fenomenologa del Materialismo Histrico") (1928), "Zur Wahrheitsproblematik der soziologischen Methode" ("El problema de la realidad histrica") ("Para la problemtica de la verdad del mtodo sociolgico") (1929), "Neue Quellen zur Grundlegung des historischen Materialismos" ("Nuevas fuentes para la fundamentacin del Materialismo Histrico")(1932), "Uber die philosophischen Grundlagen des writschaftswissenschaftlichen Arbeitsbegriff" ("Sobre los fundamentos filosficos del concepto cientfico-econmico del trabajo" (1933), entre estos primeros trabajos estar "Uber konkrete Philosophie" (1929). La gran mayora de ellos se publicarn en Archiv fr Sozialwissenschaft und Sozialpolitik y en Die Gesellschaft, dos publicaciones que gozaban de un alto y reconocido prestigio por la influencia que Max Weber, Werner Sombart y Georg Simmel tuvieron en su creacin.

La preocupacin marcusiana por relacionar Ontologa e Historicidad culminar durante estos aos en la bsqueda de una conexin entre Fenomenologa y Dialctica. Marcuse experimentar la atraccin-rechazo de la influencia de Heidegger. No podemos olvidar que en 1923 Marcuse realizar su tesis de habilitacin docente "Hegels Ontologie und die Grundlegung einer Theorie der Geschichtlichkeit" ("La Ontologa de Hegel y la fundamentacin de la Historicidad" (1932) bajo la direccin de Heidegger. La desavenencia de Marcuse con Heidegger provendr de la interpretacin que sobre "el ser del sujeto" mantendrn ambos autores. El sujeto abstracto y ms irracionalista de Heidegger restaura como ontolgico un mundo del "ser" que presenta las deficiencias de una realidad inexistente y, nicamente, vlida para su conciencia. Esta pretensin termina, como en Kierkegaard, en el salto en el vaco, en un sujeto desprovisto de sus interrelaciones, o tambin en un nirvana artificial y pretencioso. Marcuse crtica de este modo tanto el existencialismo heideggeriano como el irracionalismo idealista de Kierkegaard. En las dos posiciones el miedo ontolgico a la realidad natural, y sobre todo a sus consecuencias, erige en sistema la reflexin subjetiva, y a partir de ella determina el orden de la realidad, la sucesin de "las cosas naturales". As, la Ontologa tendr que reencontrar su propio sentido en la dialctica entre sujeto y objeto, entre pensar y actuar. Para Marcuse, la reflexin primera acerca del "ser" tiene que iniciarse desde la negatividad de ese mismo "ser". No hay otra posibilidad si se quiere conservar an la honestidad de la Filosofa.

La Ontologa, pues, ha de partir siempre de la negatividad, del anlisis de los fenmenos entendidos bajo la perspectiva de su propia negacin. La positividad genera un estado de inmutabilidad, de falsa quietud imposible de ser comprendida en su total automovimiento. Marcuse, como Hegel y como Marx, entiende el problema de la realidad a partir del movimiento, de la mediacin, del devenir. Captar el sentido profundo de los fenmenos, que no constituyen un fenomenismo en sentido humeano, desde la dialctica es el sentido que tiene hoy la tarea de la Ontologa. Pero esa Ontologa ha de ser necesariamente negativa. La negacin contiene en s el paso hacia "otro estado de cosas" y ello, rigurosamente planteado, es el origen de la actitud crtica, entendiendo por actitud crtica aquella que huye del dogmatismo y de la rigidez conceptual. Ningn anlisis ms centrado en el estudio de la realidad que el llevado a cabo por Marcuse. La realidad posee, por tanto, intrnsecamente un factor de cambio que la determina en su totalidad. Y es este factor de cambio el que tiene que ser subsumido en las categoras conceptuales de la Ontologa que quiera presentarse como testigo desapasionado, o apasionado si por tal se entiende el deseo de transformacin y de modificacin estructural. A ese propsito consagra Marcuse su necesidad de Ontologa. Frente a la postura del Neopositivismo, o de la Filosofa Analtica, la misin de la Filosofa es llevar a cabo una sntesis crtica de todos los aspectos de lo real sin omitir ninguno por pequeo o accesorio que sea. La necesidad de Ontologa, en este sentido, es una necesidad revolucionaria. Es una necesidad de la razn crtica, y por ello mismo tal Ontologa tiene que contener a la negatividad como su imprescindible motor histrico. Marcuse, como Adorno, percibe el avance de la Filosofa, como pensar terico y prctico, dentro de un contexto de necesidades humanas sentidas y deseadas por los grupos e individuos que anhelan el avance progresivo de la Historia. Realidad e Historia, entonces, coinciden cuando la dialctica como crtica negativa busca, ante todo, el desarrollo del auto-movimiento de lo real, pero no un desarrollo sometido a las reglas anrquicas del azar. Al contrario, la Dialctica negativa fundamenta as una Ontologa basada en la voluntad y en la misma accin racional de los seres humanos. Es la direccin de la Historia desde la razn. Sera el sueo hegeliano de la realizacin y culminacin de la Historia percibido como el camino colectivo hacia la libertad.

 

La dialctica de lo concreto.

En 1929 Marcuse an muestra las influencias de Husserl y de Heidegger en su anlisis de lo real. La Fenomenologa haba insistido de manera especial en el carcter objetivista del "ser". Sin embargo, el carcter subjetivo del planteamiento de Husserl no puede soslayarse en el tema del reduccionismo ontolgico que queda sometido a unas abstracciones fundamentalmente de ndole lgica. A este respecto, el subjetivismo, cuanto postura ontolgica, tiene que refugiarse en la cada vez ms evanescente concepcin abstracta del ser de lo real. Husserl, de manera paradjica, comenz su Fenomenologa como una indagacin objetivista acerca del "ser" de la realidad, pero en el mismo fondo de la Fenomenologa lata inexorablemente el subjetivismo del "Cogito" cartesiano. As, Husserl tuvo que ir realizando sublimaciones de la facticidad de los fenmenos. Las reducciones husserlianas tendieron a privar de significado determinado no slo a las existencias individualizadas sino, a la par, a las abstracciones racionales. El concepto de "ser" pas de este modo a considerarse una tautologa. Y si el "ser" desaparece por innecesaria sublimacin, tambin el sujeto se disuelve como una abstraccin carente de sentido fenomenolgico y ntico.

En el mismo sentido, el sujeto pasa a convertirse en un asunto evanescente en la ontologa heideggeriana. Como afirma Kart Heinz Haag: "... ya Hegel demostr que hasta el juicio analtico, lo quiera o no, requiere por su misma naturaleza la predicacin de lo que no es simplemente idntico con el mero concepto de sujeto." La bsqueda de un fundamento objetivo que garantice no nicamente al sujeto cuanto la existencia de la realidad, conduce al objetivismo ontolgico que surge en el mismo momento en el que se percibe esta realidad como una suma de aspectos contrapuestos, como una dialctica en la que sus propias determinaciones son las causas efectivas de la explicacin ontolgica.

La dialctica, pues, aparece como camino seguro hacia la fundamentacin gnoseolgica y ontolgica del "ser del sujeto" y "del ser del objeto". A este respecto, el siglo XIX aport el camino transitable seguro de la Ontologa. Con Hegel, el platonismo de las ideas enfrentadas a un mundo de objetos, que necesariamente tienen que participar de las propias ideas para poder garantizar su propia existencia, queda abolido. Pero frente al idealismo platonizante retomado de nuevo por Husserl y Heidegger no puede afirmarse otra solucin que la explicacin dialctica. La Teora Crtica, como Ontologa objetivista, hace que la "Idea" clame por realizarse, tal y como afirmara Hegel. Pero una crtica realizada prcticamente exigir una transformacin integral de la realidad en su conjunto. Sin embargo, la revolucin slo como cambio poltico no sirve ms que para la sustitucin de los dominadores por otros de idntico signo y, ahora, hacia lo que habr que aspirar ser hacia una liberacin universal del ser humano, y a esta tarea consagrar de manera precisa Marcuse su creacin intelectual y vital.

Marcuse recobra as la dialctica de Marx frente a la disolucin de la existencia en una Ontologa abstracta del "yo". Por ello, se hace esencial la publicacin de "ber konkrete Philosophie" escrita en el ao 1929. En este estudio se encuentra el giro posterior que Marcuse va a emprender cuando empieza a tomar contacto con la naciente Teora Crtica. El tema esencial de este estudio girar sobre qu debe ser una "philosophische konkrete" que conlleva, ante todo, dos temas sin los cuales no sera posible la fundamentacin de la Teora Crtica: la idea de totalidad en lo ontolgico y social y la concepcin de lo verdadero como praxis.

Marcase enlaza la Fenomenologa y el Marxismo a partir de una nueva concepcin de "Lebenwelt". El "mundo-de-la-vida" tiene que ser considerado como totalidad de las esferas sociales que actan en l. Pero la gran revolucin marcusiana de "Lebenwelt" dimana del acercamiento que Marcuse imprime al interrelacionar el abstracto "mundo-de-la-vida" con la cotidianidad; esto es, con lo concreto, con lo que se desarrolla en lo efectivo. En lo que conduce hacia la totalidad concreta, a la que se refera Lukcs, slo que ahora el problema de "lo concreto" no puede desvincularse ni de la esfera pblica (la publicidad en el significado de Habermas), pero tampoco de la facticidad y de lo realizable. La consecuencia de ello ser la insercin de tal "mundo-de-la-vida" en la concepcin de la Teora Crtica como aclaracin racional de la realidad, y desde esta posicin el "Lebenwelt" deja de ser "realidad-en-s" para mostrarse en su totalidad como "realidad-para-nosotros".

En efecto "Ubre konkrete Philosophie" tiene el determinante significado de constituir la investigacin que aclara no simplemente a su autor cuando, tambin, a sus lectores en la direccin de establecer el rompecabezas con el cual se da un cariz nuevo a la comprensin ontolgica de lo real. Lo real ser fundamentalmente histrico, y no hay que olvidar en este punto que Marcuse ha realizado su Tesis sobre una Ontologa de la Historia, siguiendo en ello a un Hegel que centra en el Espritu, o en la conciencia del tiempo, la Fenomenologa de una dialctica de la conciencia infeliz. Y es sobre ella sobre la que la Fenomenologa de Husserl se ve superada en Marcuse por la Fenomenologa hegeliana, y en la que la Historia se desenvuelve en la conciencia determinada por el movimiento de los acontecimientos sociales. La filosofa concreta no puede dejar de ser sino la suma del "ser" y de la "Historia". Heidegger, Marx, Husserl y Lukcs son armonizados en una totalidad que abarca "la cotidianidad de la conciencia infeliz". No es de extraar que su adscripcin al Instituto de investigacin Social se produzca al ao siguiente de la publicacin de su reflexin sobre la filosofa concreta y, tampoco, es inslito que sus siguientes escritos se empiecen a centrar en el autoritarismo ("Der Kampf gegen den Liberalismos in der totalitren Sttaatsauffassung") y en el tema permanente, en el anlisis marcusiano, de la liberacin y sus causas ("Zur Kritik des Hedonismus").

Las imposiciones polticas de la poca no pueden olvidarse en la conformacin intelectual de Marcuse. Si en "ber konkrete Philosophie" se aboga por una Ontologa de lo manifiesto y se preludian sus posteriores intereses por la cosificacin y el fetichismo que van a desembocar en las grandes contribuciones del "Marcuse maduro": "El hombre unidimensional" y "La agresividad en la sociedad industrial avanzada", no hay que desatender el caminar terico de Marcuse hacia el anlisis psico-ontolgico de Freud y el Psicoanlisis. Y por tanto, si la filosofa concreta se dirige con pasos de gigante hacia lo pblico, en 1931 en "Das Problem der geschichtliche Wirklichkeit" se manifiesta ya el nuevo rumbo que la relacin con los frankfurtianos, Horkheimer y Adorno, va a imprimir a sus intereses tericos: la transformacin revolucionaria del pensamiento y de la sociedad.

En conclusin, la publicacin al portugus dirigida por el Doctor Jorge Coelho Soares de "ber konkrete Philosophie" profundiza el conocimiento complejo de la obra del autor de "Eros y civilizacin". El "primer Marcuse" nos aporta aqu el conocimiento de los hilos con los que teji el monumental tapiz de su obra. Vemos en sus primeros estudios "Beitrge zu einer Phnomenologie des historischen Materialismus Methode" (1929) y, esencialmente, en "Ubre konkrete Philosophie" (1929) como Marcuse renueva la Ontologa heredada fenomenolgicamente a partir de la restauracin de un Materialismo Histrico heterodoxo de influencias lukcsianas. Lo concreto, as, asumir su lugar privilegiado no slo en el Marxismo, sino en el Marxismo-freudiano con el que Marcuse se acerca a los individuos desde sus complejidades psicolgicas y sociales. La filosofa de lo concreto resulta el punto de inflexin para comprender el trayecto y las direcciones que la Teora Crtica va a asumir por influencia esencial de Marcuse. En esta obra ya encontramos en germen las intuiciones ontolgicas que florecern aos despus en la etapa norteamericana de Marcuse tanto de su paso por la Universidad de Columbia como en sus ltimos aos en California. Lo concreto no puede desvincularse de la transformacin del mundo. El final de la Utopa lleva a cambiar la Historia para cambiar la Vida, como deca la frase de Rimbaud, y es, sobre todo, en lo concreto, y en la transformacin revolucionaria de lo concreto, en donde los ideales de cultura, justicia y libertad son retomados por Marcuse en el sentido de Rimbaud: para lograr la posibilidad real de cambiar la unidimensionalidad de la vida, haciendo concretas las posibilidades utpicas y objetivas de la Historia.

Referencias

HAAG, K. H. Kritik der neueren Ontologie. Stuttgart, 1960. p. 73.

MARCUSE, H. Ontología de Hegel y teoría de la Historicidad. La Tesis de Marcuse para la venia docendi, Barcelona: Editorial Martínez Roca, 1970. (“Hegels Ontologie und die Grundlegung einer Theorie der Geschichtlichkeit”).

______. Las Obras Completas. En: Schriften. Frankfurt/Main: Suhrkamp, 1978-1987. Nueve Volúmenes.

 

Endereço para correspondência
Blanca Muñoz
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Getafe, Madrid, Espanha
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Notas

1La mejor investigación sobre este tema en: Adorno, Th. W.: “Dialéctica Negativa”. Madrid: Taurus, 1975. Obras Completas: “Gesammelte Schriften”. Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1973. Veintitrés Volúmenes a cargo de Gretel Adorno y Rolf Tiedemann.
2MARCUSE, H. Über konkrete Philosophie. Frankfurt am Main, Europäische Verlagsanstalt, 1973. Y en: “Schriften”. Vers. cit. 1987. Un análisis bastante interesante en: Spiro, L.: “The Freudo-Marxism of Herbert Marcuse”. Columbia University Press, 1973.



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